Gastor, pequeño pueblo


Gastor es un pueblo de increíble belleza e historia. Rodeado por la Sierra de gaditana. A 131 kilómetros de la ciudad de Cádiz. Vecino de Ronda y Grazalema. A 590 kilómetros de altura. Junto a Gastor en el Cerro de Algarín se encuentra una tumba de gran tamaño megalítica, está es la más grande de la región, es el Dolmen del Gigante. A pesar de haber sufrido algunas excavaciones sin control, está en un muy buen estado. Es algo digno de ver. Incrustado en el paisaje verde del campo, sin duda, una experiencia inolvidable.

Gastor comparte el gusto y la tradición de la gastronomía andaluza, pero se pueden destacar algunos de sus platillos como las exquisitas aceitunas aliñadas, el típico pollo campero, o tal vez por qué no disfrutar de un buen vino andaluz, con unas castañas asadas.

Lo más representativo de Gastor, es su gaita gastoreña. Este instrumento tiene parentesco en el sonido que produce, con las gaitas gallega, astures o la mallorquina. Pero no tiene bolsa o fuelle. Es más bien un aerófono, familiar de los clarinetes. Se pueden tomar cursos sobre la gaita gastoreña, de construcción o ejecución. Si no podemos estar seguros, que es una buena compra de recuerdo de Gastor.

Vía: Ayuntamiento de Cádiz

La Fortaleza Nazarí de Setenil


Setenil de las Bodegas, es un municipio de Cádiz. Por lo tanto se deja ver, en el sitio y en su gente, la impronta andaluza. El Río Gadalporcún pasa por Setenil, cruzando media ciudad con una gran brecha, que ha marcado el estilo incluso arquitectónico de la ciudad. La mayor atracción es la belleza de la distribución del pueblo en desniveles. Desde lo más alto del pueblo las casas ubicadas a la orilla del tajo del río, entre las rocas excavadas para aprovechar su abrigo, las casas insertadas. Un lugar particular que hay que ver. Está comprendido dentro de la famosa Ruta de los Pueblos Blancos de la Sierra de Cádiz, y se vincula con Málaga, Cádiz y Sevilla.

Setenil es un lugar totalmente fuera de lo ordinario un lugar ante el cual no se puede permanecer indiferente. Pequeños callejones tan angostos que sólo puede pasar una persona, pero en medio no de una ciudad gótica, sino de una arquitectura que más bien parece salida de la misma tierra. La Fortaleza Nazarí de Setenil. Las ermitas, las calles históricas, los puentes y por supuesto no puede faltar la buena comida de la región. Una falla geológica aprovechada para la vivienda dando como resultado un pueblo, único de una belleza especial.

Vía: Ayuntamiento de Cádiz