Setenil de las Bodegas, pueblos del interior en Cádiz

Setenil de las Bodegas es un curioso pueblo de Cádiz conocido también con el sobrenombre de ‘Palacio de la Piedra’.

Las casas encaladas y la piedra viven en armonía y presentan uno de los espectáculos arquitectónicos más importantes de la región, un estilo realmente interesante y propio para la construcción de casas en la región.

Setenil está emplazado en una pendiente elevada que baja desde el Castillo y siguiendo siempre la senda del río Guadalporcún. La carretera de acceso va haciendo curvas entre las casas del pueblo y permite a los viajeros conocer uno de los pueblos más extraños de Cádiz, pero también de los más bellos.

En los alrededores de Setenil se practica el senderismo y el turismo rural. Una de las rutas más conocidas es la de la Ruta de los Pueblos Blancos, recomendada para aquellos que disfruten caminar y conocer los pueblos del interior de Cádiz.

La zona del pueblo de Setenil, estrictamente hablando, posee algunos atractivos históricos y edificios, como la Iglesia Mayor, las ruinas del antiguo castillo y la Ermita de San Sebastián.

Setenil de las Bodegas es una recomendación imperdible para los amantes del turismo cultural y rural, un destino diferente para conocer Cádiz desde el interior.

Vía: setenildelasbodegas

Turismo rural en Cádiz

Cádiz es una de las provincias ideales de España para aquellos que disfrutan el ecoturismo y las casas rurales. Paisajes rodeados de verde, casas ubicadas lejos del bullicio de la ciudad pero con todas las prestaciones y servicios para unas vacaciones inolvidables, y sobre todo, algunas de las postales más sorprendentes del otoño español.

La comunidad autónoma de Andalucía, de la que Cádiz forma parte, es considerada nacionalidad histórica. Esto quiere decir que posee una identidad colectiva que la separa del resto del estado, aunque sigue formando parte del territorio español.

Las casas rurales son uno de los referentes del alojamiento en Cádiz, hasta el punto que se han diseñado en los puntos principales para atraer al turista. Así, se puede disfrutar no solo de los paisajes y la gastronomía zonal, sino también de la comodidad de un hogar mucho más íntimo que al hospedarnos en un hotel.

Los pueblos del interior de Cádiz han sabido aprovechar a este nuevo tipo de viajeros dispuestos a pagar un poco más de dinero con tal de tener unas vacaciones tranquilas en zonas alejadas de los ruidos, pero que a la vez posibilitan pasear en pocos minutos por el casco histórico y las plazas principales de los pueblos rurales.

Vía: CadizTurismo